El imperio de las AFPs contraataca

Publicado por Frente Amplio Perú a las 23:28
   
Por Pedro Francke (*)
Una nueva sinvergüencería de las AFPs salió a la luz esta semana: van a reducir las pensiones que pagan en 11% para los hombres y 7% para las mujeres. Arguyen que han recalculado cuánto viven los peruanos, y dicen que hoy vivimos más que lo que decía la tabla de mortalidad chilena con la que trabajan hasta la fecha, que llega hasta los 110 años.

Para las AFPs tener una mayor esperanza de vida es una mala noticia: como se trata de un asunto financiero y no del derecho a una vejez con dignidad, si vives más debes repartir tus “ahorros” y dividirlos entre más años, lo que reduce tu pensión.

OCULTANDO Y ATACANDO
Apenas salió la noticia, los funcionarios del gobierno que aprobaron este atentado contra los pensionistas, salieron a decir que era imposible saber en cuanto se reducirían las pensiones con la nueva “tabla de mortalidad”. Esto era, como dije en mi twitter, una mentira flagrante: saber cuánto se reducen las pensiones por esta razón se deduce de un cálculo matemático totalmente factible de hacer. Lo que el MEF y la SBS estaban tratando de hacer era frenar las protestas que sabían se vendrían, escondiendo la evidencia del crimen. Apenas 2 días después un experto peruano en sistemas de pensiones y cálculos matemáticos en los mismos, Javier Olivera, publicó su análisis indicando de que las pensiones se reducirían entre 7 y 11 por ciento. Ni el MEF ni las AFPs han contradicho este cálculo.

Por si acaso, no es que las AFPs paguen unas pensiones de ensueño. A junio del 2015 existían 82,104 jubilados de todas las AFP y el 46.7% de ese total percibe una pensión promedio de S/. 1,095 al mes. En promedio las AFPs pagan pensiones que son menos de la mitad de la última remuneración de esos trabajadores; es decir, para un trabajador jubilarse implica reducir su estándar de vida brutalmente. Ahora será peor.

Las AFPs a través de Luis Valdivieso, el ex - ministro de Alan García que fue funcionario del FMI y hoy representa a la Asociación de AFPs, salieron a proponer dos alternativas para que no se rebajen las pensiones: que se aumente la edad de jubilación hasta más allá de los 65 años o que a los trabajadores se les descuente más de sus sueldos para aportarlos a las AFPs. No dijo nada sobre como las AFPs aumentan sus ganancias gracias a esta reducción de pensiones, por encima de los 1,200 millones de soles en comisiones que nos cobrarán este año y del aumento de sus ganancias del 13% que han tenido a pesar del frenazo económico. Una defensa cerrada de las AFPs a pesar de que entre julio y octubre de este año éstas perdieron, de nosotros los afiliados, 6 mil millones de soles en la Bolsa, mientras sus dueños seguían con altas ganancias. Trabajar sin competencia, con un mercado cautivo y un MEF apoyándote a todo meter, como las AFPs, es un privilegio muy especial.

Con la solitaria excepción de Verónika Mendoza del Frente Amplio, que criticó la medida y planteó una reforma integral del sistema de pensiones, todos los candidatos presidenciales guardaron absoluto silencio sobre el tema. ¿Por qué? Quizás los aportes a sus campañas de los conglomerados bancarios que controlan las AFPs les signifiquen millones de muy sólidas razones. Para Fujimori, le resultaría difícil criticar el sistema que estableció su padre y del que su entonces ministro Carlos Boloña, tras firmar la ley, fue beneficiario directo como accionista de una AFP. Para García, sería criticar a su ex – ministro del FMI. Para Kuczynski, sería pelearse con sus patazas los financistas.
Las alternativas planteadas por Verónika Mendoza son simples: incrementar la competencia, tener una regulación estatal que defienda a los afiliados y terminar con la obligatoriedad de las AFPs. Es claro que si son solo 4 empresas y estamos sujetos a ellas, tienen mucho poder sobre nosotros y lo usan abusivamente. Tiene que haber mucha mayor competencia en este sector, en especial dando libertad a los afiliados a aportar o no aportar, ahorrar o retirar sus ahorros, según sus propias necesidades. Los afiliados, además, merecemos ser bien informados y consultados antes de cualquier cambio.

REFORMA INTEGRAL DE PENSIONES
Si las AFPs son bastante criticables, la ONP que administra el otro gran sistema, el sistema público de pensiones, no se queda atrás. La ONP depende del MEF que la dirige con mentalidad de cajero: su objetivo es que se paguen las menores pensiones posibles, y por eso frena todas las solicitudes de jubilación que pueda y mantiene las pensiones en niveles sumamente bajos. 

El mayor problema social, sin embargo, es que 3 de cada 4 adultos mayores no tienen pensión de AFP u ONP y más de la mitad de los adultos mayores siguen trabajando después de los 65 años. Una proporción aún mayor de peruanos trabajadores no aporta a ningún sistema de pensiones, con lo que no podrá gozar de una cuando le llegue la edad. El Perú es uno de los países con menor porcentaje de pensionistas de Latinoamérica.
El gobierno ha enfrentado el tema, además de sus varios intentos de favorecer a las AFPs, con Pensión 65, un programa social de ayuda a los más pobres. El asunto es que este programa llega a un porcentaje minoritario debido a su “focalización” en base a una muy estrecha definición de pobreza, y paga pensiones ridículamente bajas de 125 soles mensuales. ¿Por qué? Porque el MEF no quiere que le carguen más al presupuesto, para así permitirse reducir el impuesto a la renta y mantener exoneraciones tributarias que favorecen a las grandes empresas.

Un sistema de pensiones reformado debe basarse en un aporte que sea no solo los trabajadores sino también de empleadores y del estado, como sucede en la mayoría de países y es incluso un mandato del convenio 102 de la OIT suscrito por el Perú. Debe ser un sistema que garantice una pensión digna, que no debe ser menor a la mitad de los últimos sueldos. Debe ser un sistema universal, que llegue a toda la población, como lo ha logrado Bolivia.

EMPLEO DIGNO
Para que haya pensiones justas, sin embargo, tiene que haber empleo digno. Con millones en pobreza y muchos más subsistiendo como informales, no es posible sustentar un buen sistema de pensiones. Los jubilados tienen que vivir de lo que los trabajadores activos producimos, no hay de otra. Si no se mejora la economía y el empleo, las pensiones para los jubilados serán siempre limitadas.

Es por eso un contrasentido total que las AFPs, de los fondos que nos pertenecen a los trabajadores se hayan llevado casi 50 mil millones de soles al exterior en vez de invertirlos en el Perú, hecho por supuesto sin consultarnos.

La economía peruana está frenada. La industria, el agro y la construcción, los puntales en la creación de empleos, está retrocediendo. El empleo formal está creciendo unos 200 mil empleos anuales menos que lo necesario para hacer retroceder la informalidad y el desempleo. La caída en los precios internacionales de los minerales ha frenado ese sector que, como lo reconoce hasta el FMI, no volverá a tener la dinámica anterior en varios años. Tenemos que poner en marcha otros motores del crecimiento económico, sobre todo los creadores de más empleo, y eso exige un cambio de política económica.
Hay que reactivar la inversión pública y privada en infraestructura. Hay que facilitar el crédito a las pequeñas empresas, el turismo, la agroindustria y los servicios, para que la inversión privada repunte. Hay que establecer fondos semilla para innovadores y nuevas tecnologías. ¿Por qué no usar para eso los fondos de los trabajadores que las AFPs mantienen en el exterior? ¿Acaso crear empleo no es bueno para los propios trabajadores y para su jubilación futura?

(*) Pedro Francke es coordinador del Plan de Gobierno del Frente Amplio